Reflexiones

Somos aquello que olvidamos

Somos aquello que olvidamos. Te sabes definitivamente adulto cuando olvidas el nombre de tu maestra del jardín de infancia, y sales de la pubertad cuando se te olvida la vergüenza que te produce tu cuerpo. Eres más libre cuando te olvidas de ponerte el reloj, y más feliz cuando lo que olvidas es comprobar el móvil mientras estás con una persona.

Uno sabe que ha superado un mal de amores porque, cuando sonríe a un recién llegado, se olvida de lo mucho que sufrió.

Olvidamos personas que no nos aportaron, olvidamos decepciones porque lo que esperábamos que ocurriera no nos convenía. Olvidamos tener miedo cuando tenemos que tomar decisiones importantes, porque en ese momento somos nuestra versión más valiente. Piénsalo: te olvidaste de por qué guardabas esa sudadera, de qué película viste en aquel cine con aquella cita.

Yo me olvidé ayer del sonido de tu respiración acompasada, mientras dormías. Hoy, se me está olvidando el color de tus ojos. Y mañana, con suerte, me olvidaré de lo que me hacía sentir el tacto de tu piel contra la mía.

Olvídame tú, si puedes.

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